Cuando el silencio habla

Muchas veces en mi vida he pasado por el valle de la soledad, pero no me quedo mucho tiempo. Sé que en el silencio encuentro respuestas y muchas veces son respuestas que duelen.

La soledad me ha ayudado a conocerme. Si le preguntan a mis amigas, no estoy mucho tiempo sola, pero es que cuando lo estoy, todo se vuelve oscuro. Es en el silencio que escuchas la verdad, algo que da miedo.

Verán, nosotras sabemos cuando algo no anda bien. Muchas dicen que es el sexto sentido o una corazonada. En estos momentos siento tantas cosas que no sé qué podría ser, aunque una buena amiga me dijo que ¨nuestro corazón casi siempre da respuesta a todo porque en el, Dios vive¨. Es una hermosa explicación, pero a veces no es tan fácil, a veces no queremos saber la verdad.

Es en el silencio cuando podemos entrar en comunicación con nuestro yo. Es poder enfrentar todo nuestros miedos y desafíos.

Entiendo porque muchas personas no les gusta estar sola. Sienten que se están perdiendo de algo, pero no es así. Aun cuando el ser humano es un ser social, necesitamos escuchar nuestra voz.

Se han puesto a pensar que sin querer prestamos más atención a las redes sociales, a la televisión, a nuestros que haceres diarios, que a detenernos y disfrutar como la lluvia cae. No me refiero a acurucarse con buena compañía y ver Netflix todo el día, no. Me refiero a detener cualquier dispositivo electrónico y escuchar como la lluvia cae. Mi chico siempre que escucha la lluvia, deja de hacer lo que sea, se levanta y se para en la ventana, mira detenidamente como caen las gotas y como va mojando la carretera. Asombrado, dice ¨mami mira, está lloviendo¨. A eso me refiero, a detenernos unos segundo y apreciar el momento.

El silencio habla mucho. A veces, a decir verdad, no me gusta escucharlo. Siento que me confunde y me deja sin saber que hacer. De la misma manera es cuando más tranquila me he sentido.

Puedo sentarme y disfrutar de mis recuedos. Puedo aprender de mis errores. Puedo ser sincera conmigo. Puedo volver a lo básico, a quien realmente soy.

No tengan miedo a estar solas. Aprovechen que pueden estarlo. Den gracias de que pueden escuchar la lluvia, que pueden respirar, que pueden meditar. No olviden lo básico, el silencio no es sólo para dormir, es para vivir y sentir.

Si en algún momento sienten que no pueden pensar, quedensen a solas, en silencio. Verán que no siempre, pero el mismo silencio les contestarán en el momento perfecto.

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