Tengo miedo

(Carta de una joven de quince años)

Muchas veces en la noche siento que el frío me asfixia. No sé qué es lo que me pasa, pienso que estoy en un punto de mi vida donde no sé qué hacer ni para donde voy.
Siempre dicen que soy joven y que las cosas van a llegar en su momento, pero ¿cuándo va a llegar? No entiendo mis sentimientos, mis pensamientos, lo que pasa a mí alrededor.

Hay tantas amigas mías que son lindas y yo, pues, me siento fea, gorda y un poco bruta. Las mujeres en las películas son tan flacas y con cuerpos esculturales, sé que no estoy hecha para ser así de hermosa.

Tengo miedo de no salir de la oscuridad. De hecho me dicen que no tengo por qué sentirme así, triste, sola y fea. Pero me siento así.

Miro las estrellas en el cielo, siento que soy una de ellas. Aunque a simple vista no se ven solas, pero la realidad es que una está muy lejos de la otra.
Siento que no tengo voz. Trato de conseguirme en las drogas, en el alcohol y en hombrecitos que se creen saberlo todo y no saben nada.

Escribo mi dolor, mi pensar, mis problemas, si es que se pueden llamar problemas. No entienden, estoy tratando de ser lo mejor que puedo ser. Mis padres quieren que sea una joven de buenas notas con metas trazadas.

Por alguna razón no me interesan las clases, mis amistades, mis padres, mi hermano. Quiero ser alguien en la vida, pero no sé cómo llegar, no sé si quiero llegar.
Tengo miedo de no ser la hija que mis padres desean. Tengo miedo de no ser ejemplo para mi hermano. Tengo miedo a ser diferente. Tengo miedo a dejar de vivir, pero a la misma vez, tengo miedo a la vida.

Me gustaría tener una bola de cristal, que me diga si todo esto que estoy pasando no es vano. Los médicos solo ven que me tienen que medicar, “ella tiene depresión nada más”.

Siento que la vida se va, ¿será mejor estar volando, ser libre, dejar de respirar? No sé. No creo que quiera saber.

Me han dicho fea, gorda, inmadura y torpe. Mi madre me mira con lastima, quiere hacer tanto por mí y no sabe cómo me puede ayudar. Mi padre me mira con preocupación, su única hija pasando por una situación que ni él sabe explicar.
Me han dicho que no solo es difícil para mí, sino que para ellos es difícil también. No quieren que me suceda nada, pero a veces ni pienso antes de hacer las cosas.
Trato de hablar con Dios, pero no creo que me escuche. Quizás si estoy sola en esta vida. ¿Para dónde voy? ¿Qué hago? Necesito que me expliquen, que me consuelen, que me confirmen que todo estará bien.

¿Por qué tengo estos pensamientos? De seguro hay personas con situaciones más difíciles y yo estoy aquí llorando porque estoy gorda.

Tengo miedo de hablar. Tengo miedo de ser yo, de sentir, de sufrir, de que me rechacen, de no ser perfecta. Simplemente, tengo miedo.

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