La competencia

(Blog creado para mi tesis de maestría)

¿Cómo sabes que te encuentras participando en una competencia? Mira a tu alrededor. Si tienes alguna mujer que te mira detalladamente, estás en una competencia. Hablaré de las amigas, la envidia y la competencia. Comencemos.

Para los psicólogos, las mujeres están programadas para pensar en los sentimientos y poder entenderlos. Somos seres que necesitamos hablar de nuestros problemas con otras mujeres.

Hablamos de los novios, esposos, hijos, comida, dieta, trabajo, en fin… de todo lo que nos agobia. Lo único que no logramos hacer es confrontar los problemas cuando se trata de una amiga.

En un artículo de la psicóloga Alicia López explica los tipos de anti amigas y cómo debemos separarnos de ellas.

La autora explica cómo las amigas-víctimas son las que te llaman siempre para contarte sus problemas. Ese tipo de amistad drena, quiere decir que sus problemas los hacemos nuestros, llaman a cada rato a contarnos sus penas.

Encontrarás a las amigas que se lucran de los momentos en que estamos mal, quiere decir que aprovechan momentos cuando no estás bien para sobresalir.

Por ejemplo, si estás pasando por una ruptura amorosa, ellas pueden sentirse superiores al saber que estás en el suelo lastimada.

También hay amigas violentas; estas son las que le echan gasolina al fuego. Por ejemplo, le confiesas a tú amiga la posibilidad de que tú pareja es infiel. Ella en vez de tratar tranquilizarte, te da peores situaciones que hacen sentir más insegura.

Puedes tener amigas irrespetuosas o que critican todo. Por supuesto, no pueden faltar las envidiosas.

Para mí, la envidia es no aceptar los logros de las personas que nos rodean, es alegrarnos cuando alguien está en el piso. Me podría dejar llevar por la Real Academia Española, pero todas tenemos una idea de lo que es la envidia.

Podemos decir que hay envidia de la buena y de la mala y, según lo que me dicen, cuando hay de la mala es cuando hay problemas.

José Luis Cano Gil, psicoterapeuta, lo describe como “…un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas, tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas”. La envidia se expresa de diferentes maneras: con rivalidad, venganza, rechazo o difamación.

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Las mujeres somos muy buenas compitiendo con las demás. Marié Morales, escritora del artículo “Amistad, Divino Tesoro”, dice que “para las mujeres, resulta más fácil ayudar y apoyar en la debilidad que hacerlo en la fortaleza”.

Sería fácil poder hablar de los problemas en vez de cruzarnos y no decir ni una palabra. Como pueden sonreír sutilmente y pensar cosas horrendas mientras seguimos caminando. Estamos unidas a la hora de enfrentarnos a los hombres, pero nos damos la espalda cuando queremos ser las primeras.

Competimos para existir, para ser reconocidas, para sentirnos suficiente y para tener una identidad diferente. Nos dará miedo de que otra sea mejor que nosotras y nos esmeraremos para demostrar lo contrario.

Evita cualquier rivalidad en tu área de trabajo. Deja de compartir tus relaciones y tu trabajo. En vez de trabajar sola, colabora en las tareas diarias.

Aclara cualquier problema. Si estás pendiente a los demás, enfócate en tu trabajo. Valora lo que tienes y fortalece tus puntos débiles. No caigas en el círculo vicioso de la envidia.

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