Sobreviviendo el ataque

(escrito para mi tesis de maestría)

Desde que mi hijo comenzó a caminar libremente he encontrado que no solo él tiene golpes en su cuerpo, sino que yo también tengo.

En algún momento le pregunté a mi padre por qué será que él es tan torpe. Cuando va a girar no mira quién está a su lado, pisa fuerte como un gigante y por lo general se tropieza con todo.

Hasta que mi padre, observándome, me dijo: “¿Y todavía te preguntas a quién salió tu hijo?” Mi contestación fue una carcajada.

Resulta que mi padre siempre ha notado que cuando camino, piso fuerte; un T-Rex no se compara a como yo camino.

Una mañana, mi padre estaba sentado en la sala, y mi madre y yo de pie en el comedor. En ese momento me acordé de que dejé mi celular en la cocina, giré de tal manera que por poco tumbo a mi madre.

Mi niño es muy cariñoso, tan cariñoso que en el cuido se caracteriza por correr hacia mí con los brazos extendidos y tumbarme sentada en el piso. Sus besos son exquisitos, siempre terminan con un cabezazo.

Soy atacada diariamente con golpes de amor, y es que mi chico no sabe medir su fuerza. Conan, mi perrito, también sufre. El chico juega con Conan todos los días; ellos se aman, hasta que Liam comienza a correrlo por la casa.

Mi hijo trepa paredes; si no puede treparlas, buscará algo para poder treparse. Como un sube y baja de emociones, es lo mejor que puedo describir estos dos años. Mi hogar es donde está mi hijo, y mi hijo está en todos lados.

Uno de mis, casi, infartos fue cuando llegué a recogerlo del cuido. El chico se trepó en una anaquel, se le fue encima y se sacó de raíz uno de los colmillos.

Gracias a el, he aprendido como poder hacer mis tarea de la casa de diferentes manera y muchas veces termino más rápido que antes.

Al criar un varón tienes que tener en mente planes para realizar la limpieza de la casa, para cocinar y bañarte. Para maquillarte aprovecha cuando esta jugando o viendo muñequitos.

Si deseas hacer ejercicios o relajarte invítalo a que te acompañe. Así comparten como madre e hijo y haces algo que te gusta.

Recuerda que un varón es diferente a una hembra. Lo que para ti tiene lógica para él no.

No tienes que tener un carácter fuerte. Establece reglas y siempre hazlas cumplir.

Esas mismas reglas compártelas con el resto de la familia. Tiene que haber sincronización entre todos.

Dale tareas según su edad. De esta manera aprenderá que tiene responsabilidades en la casa.

Establece una buena comunicación y confianza. Al ver que mamá e hijo son personas diferentes, quizás piense que no lo vas a entender. Demuéstrale que lo puedes ayudar y, lo que no sepas, lo buscarán juntos.

Al final del día, siempre ayuda un par de manos extras, pero al estar sola con mi chiquillo tengo que recurrir a otros métodos para no perder la cordura. En el mejor de los casos, bailo con mi hijo; así él gasta más energías y yo libero estrés.

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